martes, 7 de febrero de 2012

Sentada en aquella banca..

A poco tiempo de tu partida, tuve la valentía de volver al mismo lugar. Es irónico que la que estuviera fumando y escuchando música sin importar nada, fuera yo.
Sentada en la misma banca donde solíamos pasar la tarde juntos, lo único que se me ocurrió hacer fue mirar al cielo, buscar la estrella que mas brillara en ese momento, e imaginarte sonriendo.
La infinidad de recuerdos que pasaban por mi cabeza eran de no creer, quien diría que teníamos tantas historias para contar.
Pensar que lo nuestro nació y murió en esta plaza, esta banca que aun tenia grabados nuestros nombres, rodeados de un corazón. Jamas imagine que todo terminaría tan rápido.
Una lagrima recorría mi rostro mientras miraba nuestro anillo de compromiso, seria imposible olvidar el momento exacto en que me propusiste matrimonio, dijiste que jamas habías conocido a alguien como yo.
No se por que en ese momento guarde silencio, debí haberte dicho lo importante que eras. Te pido perdón por eso.
Debo reconocer que sin vos a mi lado, todo es muy difícil. Es como un nuevo comienzo.
Lo recuerdo como si fuera ayer, vos sentado frente a mi, invadido por los nervios, tartamudeando cada palabra, mirándome a los ojos como si estuvieras perdido.
- ¿Te pasa algo? pregunte.
-No, es solo que si pudiera mirarte todo el tiempo, créeme que lo haría.
Siempre sabias que decir para ganarte un gran abrazo.
Te extraño tanto, me cuesta pensar que ya no estarás para hablarme cuando me sienta mal, peor aun, jamas me voy a poder ganar uno de tus abrazos que tanto me gustan.
Pasan las horas y acá estoy, sentada en la misma banca, cargada de recuerdos irreemplazables, suspirando las cosas que nunca te dije, inventando situaciones que jamas se van a dar.
A tres años de tu partida solo quiero que sepas que sigo esperándote, convencida de que todo esto es un error, y de que pronto en esta misma banca con nuestros nombres grabados, volveremos a encontrarnos para comenzar de nuevo.